Hablar de Anita Carmen Gentile, nuestra querida Chela, es nombrar la voz honda de General Acha. En sus palabras late la memoria del pueblo,

el susurro del viento pampero y esas pequeñas historias que solo el corazón atento de una escritora comprometida sabe rescatar del tiempo.

Sus letras no fueron solo palabras: fueron senderos, espejos y refugios. En cada verso, en cada estrofa, Chela tendió puentes invisibles entre la tierra y el alma,

entre el ayer que nos nombra y el mañana que nos espera. Su obra trascendió su ciudad y su provincia para habitar en la gente: en las aulas,

en las tertulias, en quienes la escucharon, la cantaron o la leyeron, reconociendo en ella esa sabia mezcla de humildad y grandeza.

La voz de Chela sigue viva en cada palabra que se anima a nacer, en cada joven que toma la pluma  inspirado por su ejemplo,

en cada rincón donde aún se cree en la belleza de la palabra sencilla.

Gracias, Chela, por enseñarnos que escribir también es una forma de amar.

en el siguiente Link puede acceder al libro 

 

https://drive.google.com/file/d/1MWtnp_R6zaJdkeltwcoSFpjweYImXiLE/view?usp=drive_link